Los males de la religión (I)

diezmo

Hagamos, querido lector, el ejercicio de separar a Dios de la religión.

Dios nos creó, nos ama, nos cuida, nos escucha, y nos da siempre lo que más nos conviene, aunque paradójicamente pocas veces coincide eso con lo que pedimos. La razón de esto será materia de otro post.

Por otro lado está la religión. No la católica especialmente, ni la pentecostal ni la musulmana, ni ninguna otra sino todas en general.

¿Cómo nacen las instituciones religiosas? ¿Cuál es su motivación?. El poder.

En tiempos actuales, básicamente poder económico, salvo la iglesia Católica, cuyo líder en nuestro país es uno de los más desparpajados interventores en la política peruana, en un vano intento de vivir en el pasado, cuando el catolicismo concentraba el poder político, económico y religioso. Todo esto, claro, fuera del gran poder económico que maneja.

Pero ahora, lo que más se valora es el poder económico. La política es sucia, abiertamente corrupta e inevitablemente efímera; en palabras de nuestro genial y fallecido Sofocleto: “…cada 5 años, el político pasa del poder a la cárcel, como debe ser…”. Sin embargo el poder económico puede ser secretamente corrupto, y te da mas años de buena vida y poca vergüenza.

Entonces uno se explica el porqué de la existencia de tantas iglesias: Movimiento Misionero Mundial, la de Jesucristo de los Santos de los últimos Días, Iglesia Dios es Amor, Testigos de Jehová. Hasta existen “escuelas para pastores”, donde el lema es “para aprender a ser pescadores de hombres”. Ingenioso ardid para tomar una frase de Jesús para su beneficio.

Pero no sólo eso. Con el cuento de que “lo dice la biblia”, tienen cogidos por el cogote a miles, quizás millones de incautos a quienes cobran “el diezmo”, es decir la décima parte de sus ingresos mensuales. Calcule usted, querido lector: la comunidad mas pequeña de 100 personas, paga el 10%, es decir 10 sueldos al mal llamado “pastor”. Imagínese esos que tienen miles de adeptos, negocio REDONDO. Los que son puntuales en sus pagos, porque hay un control que envidiarían los bancos, reciben una palmadita en la cabeza y el título de “buen diezmista” de su pastor. No lo digo yo, me lo dijo una señora de pocos recursos, que sin embargo “diezmaba” puntualmente, todos los meses.

¿Y cuál es la base para estos cobros?. Para el monto, el antiguo testamento, que nos cuenta que en las comunidades antiguas se daba este impuesto a las comunidades. Y como apoyo, la cita “todo trabajador merece su salario”, dicha por el propio Jesús al enviar a sus discípulos a predicar.

Y de todo esto, mi opinión: Ciertamente todo trabajador merece su salario, pero ningún pastor merece explotar de tal manera a su pueblo. Lo que Jesús dijo cuando envió a sus discípulos fue que cuando alguien los invite a su casa, quédense, y si les dan de comer, acepten, porque cada trabajador merece su salario. Visto de este modo, el pastor es una persona que predica la palabra, y vive de la buena voluntad de su comunidad.

El buen pastor no tiene mansiones, ni Rolls Royce, el buen pastor está con su rebaño y para ellos vive. él predica la palabra y no espera recompensa, más que un aporte voluntario de los suyos.

Pruebe usted, querido lector, no pagar el diezmo ni dar limosna en su institución religiosa. La teoría es que, su pastor no debería dejar de brindarle a usted la palabra de Dios. Si lo priva de ella, no es un hombre de Dios, sino del dinero.

Y ya sabemos que no se puede servir a Dios y al dinero, porque el que ama el dinero sobre todas las cosas aborrece a Dios.