Café

A mí me gusta el frío, pero no trabajar con frío.

Cuando hace frío prefiero ponerme botas de lana y hacer maratón de series, de dormir, o de hacer cucharita y vivir la vida.

Porque la vida es todo eso que pasa apenas dejas de trabajar. La oficina, las facturas, los planos, las ventas y demandas y contrademandas no son la vida. La vida empieza apenas termina todo eso. Empieza cuando se van todos y presuroso, me alisto para salir también.

La vida es el camino, ansioso de ver a mi familia. Es llegar y escuchar gritar “Papá!” a mi querido hijo. Son los ojos de la amada, que nunca dice nada pero me mira y ya, ya lo sé todo.

Pero hace frío y aquí en la oficina el tac tac los teclados nos recuerda el tic tac de los relojes. Hace frío y los ánimos se ponen grises a falta de buenas noticias. Las miradas fijas en los monitores, como una horda de desconocidos.

Hasta que llega el café salvador. Ese que nos hace olerlo y levantar la mirada, mirarnos todos, y seguir avanzando. Al futuro o a donde sea, pero allá vamos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *