Archive for the ‘EGOLETRISMO’ Category

El baul de los recuerdos

Posted 12 Feb 2012 — by Clonpi
Category EGOLETRISMO, Sonia

La semana pasada se me malograron los audífonos de mi celular. En realidad la semana pasada se me malograron varias cosas, pero entre ellas los audífonos de mi celular. Era martes, si no me equivoco, y tenía el día bastante ocupado como para ir a buscar otros y queria música YA, porque sino uno se pone a pensar, y eso es realmente peligroso a veces.

Primera opción: buscar el mp4 que me regaló Sonia hace ya algún tiempo. El mismo que dejé de usar cuando tuve el celular con audífonos. Sabía que tras la separación lo había embalado en alguna de las cajas que, hasta el día de hoy, no desempaco. La razón de esto es simple de concebir pero no tan simple de explicar. Resumen: las cajas se quedarán ahí hasta que esté listo para enfrentarme a su contenido, y mientras tanto, seguiré sacando una a una las cosas que vaya necesitando: libros, CDs, etc.

Era tarde. Recuerdo que lo encontré y lo puse a recargar, porque estaba seco evidentemente de tanto estar guardado, más tarde lo metí a mi maletín y salí raudo como el viento, a enfrentarme con aquel martes que debía ser fácil el día mas agitado de este mes.

Sentado en la combi de cada día (un bus en realidad, pero le digo combi por extensión, para que se entienda mejor ¿ya?), lo enciendo, me coloco los audífonos, y empieza a sonar un tema DE ARJONA!. Puse next, next NEXT!, y venían, uno tras otro, los temas del “Quinto piso” del amado y también vilipendiado guatemalteco. El lector debe entender que NO FUI YO quien puso ahí ese disco.

Sin poder recordar del todo el funcionamiento del aparatejo, pensé que se trataba de un golpe bajo, propinado por mi ahora ex enamorada, esto de borrar toda mi música y poner un disco de Arjona en mi mp4. Refunfuñando, hablando conmigo mismo, me decía que podíamos haber tenido nuestras diferencias, pero esto era demasiado, si señor. Esperaría entonces la hora del almuerzo para llamarla y hacer formal mi reclamación.

Pero no fue así. Echando mano del pequeño reproductor, descubrí, o recordé cómo navegar por sus directorios y encontré mi música, tal como la dejé hace tanto tiempo.

Y claro, sólo un bisoño como yo podía no haberse dado cuenta que escuchar ESA selección podía ser casi equivalente a ponerse a pensar. Cada canción de ese reproductor me llevaba a un momento de nuestra vida juntos.

Vinieron entonces los recuerdos, junto con Joaquin Sabina, Jarabe de Palo, Las perras de infierno, el binomio de oro, Charlie Zaa, los prisioneros, Tiziano Ferro, Rojo, Estopa, Roxette, Pedro Suárez Vértiz, Diego Torres y hasta the Trashmen. Si señores, un verdadero arroz con mango musical, pero asi soy yo, entreverado más que complejo.

Y es así que me puse a recordar, momento tras momento, casi 9 años de relación. Cerré los ojos y la ciudad entera pasó, invisible, junto a mis oídos, sin poder distraerme con sus árboles y ruidos matinales. Terminado el trance, me sentí cansado. Cansado y agradecido.

Lejos de toda tristeza, agradecí cada uno de esos momentos. Agradecí nuestro tiempo juntos. Esas sonrisas de todas las mañanas, el cabello enmarañado peinándose entre mis dedos, mientras escuchábamos a Carlos Fonseca y Carla Harada (si, hay otro Carlos ahora, pero el de antes era mas chévere).

Nuestros días en la cocina, preparando algo rico PARA DOS. era más barato y menos trabajoso ir a comprar la comida, pero nunca sabía igual, y no se podía repetir. No hubo nunca ají de gallina (de pollo en realidad), pollo al sillao o a la reina mejor que el cocinaba ella. Y, modestamente, tampoco mejor lomo saltado que el mío, ni trufas mas ricas.

Las tardes en la “oficina” que montamos en nuestra sala. Esa oficina donde cuando no se trabajaba se jugaba Age of Empires, Starcraft, y por último Imperia Online. Y las escapadas al cuarto, a ver Beautiful People o Raising Hope en I-Sat.

Las noches de Los Simpsons, aunque ahora sospecho que tu los veías porque yo no quería ver otra cosa a esa hora. Las noches utilísimas viendo a ese argentino maldito de las carnes a la parrilla, babeando, y corriendo luego a comprar pollo a la brasa. Cada mañana siguiente era una resaca: “Nunca más pollo a la brasa de noche”.

Los domingos de ir a comprar dos películas, y luego chocolatearlas y ponerlas en mi espalda, y escogía ella en qué mano estaba la pela que veríamos.

Ruidos onomatopéyicos y demás manías perfectamente combinadas.

Tantos, pero tantos recuerdos que aburrirían aún más, si es esto posible, al lector de este pequeño blog.

Baste decir que estoy agradecido, y espero que al final, seamos felices ambos. Donde sea, con quien sea.

Y si algún día volvemos, ojalá que las heridas de este tiempo no nos impidan estar bien.

Caballero monse(*)

Posted 27 Dic 2011 — by Clonpi
Category EGOLETRISMO

Regresaba, querido lector, a altas horas de la noche a mi casa, en un bus donde, cual sardinas, trasnochados pasajeros intentábamos mantener el equilibrio. Con un libro bajo el brazo izquierdo, y con la mano derecha aferrada al pasamanos, escuché al tipo que estaba sentado más cerca a mí comentar que bajaría un par de paraderos más adelante. Ante tal anuncio, miré a mis costados para ceder el asiento a alguna señora que estuviera cerca, si la hubiera.

A mi costado derecho estaba parado un tipo alto, que parecía como de construcción civil, quien fue inmediatamente descartado como candidato a alguna concesión de mi parte. A mi izquierda había una persona de estatura baja, cuyo género no pude identificar al principio, y cuyo aspecto inicialmente andrógino fue la causa de mi posterior verguenza.

Pensaba yo: “Si es una señora, corresponde que le ceda el asiento, y si es un tipo, pues que se funda, a la gana gana me siento y ya”.

Dicho esto empecé a examinar los datos disponibles. Primero las manos: manos morenas y toscas, que bien podían ser de hombre o de una mujer trabajadora, de las que abundan en nuestro querido país. Segundo: cabello, corto pero no tanto; bien podía ser una mujer de cabello corto o un hombre de cabello un poco largo. (Damn! dije en ese momento). Tercero: vestimenta. Polo holgado, pantalones anchos, nada me decían. Casi en desesperación, busqué verle la cara. En vano, la tenía cubierta por la visera de una gorra roja, y miraba hacia el suelo.

Derrotado, recurrí a mi último recurso, y créame, querido lector, cuando le digo que fue con fines puramente académicos: Los pechos. No es lo mismo pecho de mujer, por muy mayor que sea, que el pecho de un tipo gordo, así que la evidencia sería infalible. Inclinando el cuello, giré levemente y ¡Bingo!, los pechos delatores me indicaron que se trataba de una señora.

Hasta ese preciso instante, todo bien. Lo malo fue que cuando levanté la mirada, me encontré con una cara de señora, qué digo señora, de señora empinchadísima, una cara de que-miercoles-estas-mirando-muchachito-del-demonio-enfermo-de-porquería.

Abrí los ojos como luna llena (Juan Luis Guerra style), y no supe qué decir. Me salvó el hombre que se levantó de su asiento para bajarse.

Le cedí el asiento y me cambié de pasamanos, alejándome lo más posible de aquella señora.

(*)Monse: peruanismo que indica torpeza. Palurdo.

Esas historias de adentro

Posted 01 Oct 2011 — by Clonpi
Category Chico Lacteo, EGOLETRISMO

Divagando navegando por la web, encontré una entrada antigua de este pequeño blog, que escribí en Abril de 2007, una historia pequeña y sin sentido, y que sin embargo reflejaba lo que quise hacer cuando lo inicié.

Escribir esas historias que viven dentro de uno. Personajes de universos inexistentes que, sin embargo, tienen derecho a una efímera existencia en un sitio web por desconocido que sea.

Chico lácteo es uno de ellos. Un alter ego que me susurra historias en los momentos mas insospechados, en la combi, en pleno examen final. Historias que luchan y finalmente mueren si no son plasmadas. Plasmar sus historias fue lo que teóricamente me motivó a retomar el blog en mayo del año pasado. Y año y medio después, el momento ha llegado.

Pido las disculpas al lector si las primeras historias son pésimas. Generalmente están contaminadas de realidad. A medida que vaya dejándolas salir, serán cada vez mejores.

Por lo pronto, los dejo con la historia que motivó este post, titulada “Sólo un Café”:

Sólo un café:

Me llamó por teléfono mi papá, para salir a cenar juntos.

La veía en medio de una bruma. Cansada y con los zapatos apretándole los pies, casi estrangulando sus ganas de seguir viviendo. Salió del edificio caminando lento, ignorando completamente los hasta mañanas de sus conocidos y los eventuales piropos, buenos y no tan buenos, de los desconocidos. Una Penélope moderna no teje ni desteje, sólo se pone los audífonos y finge no escuchar a nadie.

Caía la tarde, junto con una lágrima anaranjada que rodaba lentamente por su mejilla. Levantó la vista al sol y sonrió tristemente, en una especie de desesperado deja vú. Hubo un tiempo en que era el ocaso su espectáculo favorito, sentada en algún carcomido murito de malecón, del brazo de un ser del que ahora sólo conservaba el olor.

Ese olor. Era como de café recién molido y tostándose. Era como el olor de hogar. Desde que se fue su casa dejó de oler a hogar. No quería volver, no quería llegar y encontrar la casa vacía otra vez, vacía y sin olor. Así que caminó, ipod en mano, sin rumbo fijo, buscando únicamente un lugar donde tomar un café, un café oloroso y con cuerpo, un café que sea como él.

Encontró un lugar y entró. Se sentó en una mesa, sin quitarse los audífonos, y pidió un Café Calipso, sin darse cuenta que estaba gritando. Todos los presentes voltearon a verla, pero no se dió por enterada: estaba escuchando “Marinero de luces” en su ipod.

…Marinero de luces, con alma de fuego y espalda morena
Se quedo tu velero perdido en los mares…

Pensar, y esperar. ¿Qué otra cosa podía hacer?. Él se fue, dejándola prisionera de una casa vacía y sin olor, sin explicar nada, y sin embargo, ella no deseaba otra cosa que verlo volver, a donde fuera que se haya ido.

Se tomaba lentamente el café, su café. A medida que éste se acababa, crecía en ella el miedo de tener que pararse e ir a casa. Miró a la ventana y vió que había empezado a llover. Mejor, así podría quedarse todo el tiempo del mundo tomándose su café despacito, sin prisa hasta esperar que cese la lluvia.

Pero, pensó, si caminara bajo la lluvia, podría llorar y nadie lo notaría. Al instante se dió cuenta que de todas formas nadie notaría el llanto de una chica en una ciudad tan fría como esta, tan indiferente.

Finalmente se decidió a dejar el café a medio terminar, pagó y se fue, caminando bajo la lluvia.

…Olvidaste que yo gaviota de luna
Te estaba esperando,
Y te fuiste meciendo en olas de plata…

Pobre Penélope, pensé, si es que así se llama. Nunca le puse nombre.

Escucho que golpean la puerta. Es mi papá, que seguramente se cansó de esperarme en su casa, y vino a recogerme.

(Re)tomado de clonpi.funpic.de

Madrugada

Posted 20 Ago 2011 — by Clonpi
Category EGOLETRISMO, Opinión

Es extraño.

Acabo de ver en mi Timeline de twitter a una periodista(1) decir, previa lisura, que extraña a alguien y que está ebria.

Luego, al rato, borró el tweet, y dijo a todos que se consigan una vida, lo cual me hace pensar que fue objeto de un cargamontón por el exabrupto.

Y me pregunto, extrañado, porqué lo borró. ¿No puede alguien conocido embriagarse un viernes y sentir el corazón apachurradito?.

Si las formas siguen valiendo más que los fondos, significa que nos falta evolucionar como sociedad.

(1) Conocida y bastante sexy para mi gusto, por cierto.

Loco

Posted 20 Jul 2011 — by Clonpi
Category EGOLETRISMO

Hoy me hablaron de Louis Joseph Lebret, economista y clérigo. Como me lo mencionaron en un curso que me gusta (porque el ciclo ya acabó y estas clases son para quien le de la gana de ir no más), y como soy recontra sapo, averigüé un poco de él en internet. A pesar de que fundó su movimiento “Economía y Humanismo” en 1941, aplica principios que muy bien podrían aplicarse el día de hoy.

Esto demuestra una vez más, que no todo pasado es para enterrar, y que los viejos tienen un millon de cosas que enseñarnos, como esta oración, escrita por el propio Lebret:

“Hay hoy demasiados sabios, demasiados prudentes.
Siempre calculando, siempre midiendo.

¡Pensad que pasaría si tuvieran que romper con su mundo,
si sus padres supiesen que nunca alcanzarían una posición honorable,
si tuviesen, aunque fuese por poco tiempo, que vivir en la inseguridad!

¡Oh Dios! Envíanos locos,
de los que se comprometen a fondo,
de los que se olvidan de sí mismos,
de los que aman con algo más que con palabras,
de los que entregan su vida de verdad y hasta el fin.

Danos locos, chiflados, apasionados,
hombres capaces de dar el salto en la inseguridad,
hacia la creciente incertidumbre de la pobreza;
que acepten diluirse en la muchedumbre anónima
sin pretensiones de colgarse una medalla,
no utilizando sus cualidades mas que en provecho de sus gentes.

Danos locos Señor,
locos del presente,
enamorados de una forma de vida sencilla,
liberadores eficientes de los que no cuentan para nadie,
amantes de la paz,
puros en su corazón, resueltos a nunca traicionar,
capaces de aceptar cualquier reto,
de acudir donde sea,
libres y obedientes,
espontáneos y tenaces,
tiernos y fuertes.”

Hoy que leí esto, lo primero que pensé fue: “Me uno, Señor, mándanos locos!”.