No me gustan los lugares ruidosos.
Me gusta la comida marina, pero no he encontrado donde comerla sin un ruido ensordecedor de salsa o cumbia, que te obligue a hablar a gritos. Incluso el otro día caminando por la calle, Sonia y yo vimos un restaurante de esos que había traído ¡una orquesta! que se escuchaba hasta la esquina.
¿Cómo se puede comer así?. La idea que yo tengo de los lugares que me gustan, son sitios donde la musica es de fondo, no importa qué ritmo, sólo que me deje hablar tranquilo, decir “¿cómo estas?” a mi compañera o conversar tranquilamente con algún amigo o cliente.
El ruido podrían dejarlo, por ejemplo, para las cantinas, donde nadie dice nada que realmente valga la pena; para las discotecas, donde la gente va a bailar y no a hablar, pero no a los sitios de comida.
No logro entender porqué a muchos les agrada asistir a esos lugares. No sé si es la formalidad de verse, la incapacidad de comunicarse, o una combinación de ambas.
O quizás sólo sea la comida, porque como ya dije, no se encuentra comida marina sin ruido ensordecedor.
